¿Qué es una Sociedad Limitada Unipersonal?

Convertirse en una Sociedad Limitada Unipersonal (SLU), es una buena posibilidades si no se opta por ser un trabajador autónomo o un emprendedor, para ambas posibilidades existen requisitos a cumplir como es la fórmula de registro, y que se vuelve imprescindible.

Sociedad Limitada Unipersonal (SLU)

Si bien son muchos los que se decantan hacerse autónomos, existen otras muchas alternativas a la hora de emprender o dar forma jurídica a una idea. La Sociedad Limitada Unipersonal (SLU) es una de ellas y también una gran desconocida. Se trata de un modelo un poco diferente a una SL pero igualmente útil. Hacerse autónomo o crear una SLU. ¿Cuál es mejor? Cada sistema presenta sus derechos y obligaciones a cumplir por igual y nada como enfrentarlos para poder elegir.

¿Qué es una Sociedad Limitada Unipersonal?

Antes de entrar en materia, conviene acercar una definición de la Sociedad Limitada Unipersonal, que básicamente es la figura del empresario profesional que no quiere actuar como trabajador por cuenta propia pero tampoco necesita constituirse como SL.

Desde Circe explican que existen dos tipos de sociedades unipersonales: las constituidas por un único socio, que puede ser personal natural o jurídica, y las constituidas por dos o más socios cuando todas las participaciones hayan pasado a ser propiedad de un único socio.

En este sentido, la unipersonalidad es lo que define a la SLU, el hecho de que sólo una persona pueda ser dueña de la empresa. Este socio único ejercerá además las competencias de la Junta general y sus decisiones se consignarán en acta bajo su firma.

Trámites para constituir una SLU

En cuanto a los trámites, si se elige registrarse como autónomo tendrán que presentar una menor cantidad de papeleo. Deben de darse de alta en Hacienda en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta) dos actos que son gratuitos en sí mismo pero que, en el caso del RETA, implicará el pago de la cuota como autónomo –aquí puedes consultar cuánto pagarás cada mes por se empleado por cuenta propia-.

Pero en este caso si se va a registrarse como SLU, los trámites serán muchos más, para ello se debe de solicitar un Certificado de Denominación Social, además de redactar los estatutos de la sociedad, junto a ello liquidar el impuesto de Transmisiones Patrimoniales en Hacienda y no olvidarse de solicitar el CIF, y la lista de trámites sigue.

Claro que los trámites implican costes, por ejemplo los gastos por el registro de la SLU alcanzan a ser de entre 1.200€ y 1.500€ con los gastos de gestoría, abogados y notarios y excluyendo estos gastos, entonces el gasto mínimo igualmente puede ser alto y llegar a los 3.005,06€. En total, la ‘broma’ no suele bajar de los 4.000 euros y aquí puedes ver la distribución de estos gastos.

Qué pasos debes seguir para crear una SL

Diferencias fiscales

Existen múltiples diferencias entre una SLU y un trabajador autónomo y éstas comienzan con la propia constitución, como has visto. Además, también hay más diferencias en el pago de impuestos. El trabajador autónomo debe tributar por medio del IRPF, cuyo tipo nominal va del 19,5% hasta el 46%.

Por el contrario, si se elige ser una sociedad mercantil, se tributa por medio del Impuesto de Sociedades, donde el tipo máximo es del 28% (25% en 2016) y las microempresas no pagarán más del 15%. Como puedes ver, las diferencias son notables y en esta caso favorecen a la empresa.

Diferencias contables

En el plano contable no ocurre lo mismo. Un autónomo dado de alta en el régimen de estimación directa simplificada tiene muchas menos obligaciones que una empresa, por muy SLU que sea.

El autónomo sólo tendrá que presentar un libro de cuentas que refleje los gastos e ingresos, algo fácil de llevara por uno mismo. En el caso de una SLU deberá llevar las cuentas como cualquier otra Sociedad Limitada, lo que incluye tener que presentar el balance de cuentas según el plan general de contabilidad. Lógicamente, no todos los autónomos tienen los conocimientos o el tiempo para poder hacerlo.

Diferencias en términos de responsabilidad

Para algunos lo más recomendable es primeramente comenzar como un trabajador autónomo y más adelante de marchar todo bien pasar a sociedad mercantil.

Un aspecto que pocos tienen en cuenta es qué pasa en caso de impago sucede el impago, si se es un autónomo les reclamarán los bienes personales sin importar si estos provienen de su actividad laboral o no lo que es altamente peligroso. Mientras que, en las sociedades mercantiles ante el impago peligrarán solo los bienes que se hayan obtenido para la actividad que desarrolla.

Dicho de otra forma, como autónomo te podrán reclamar la deuda e ir contra tus bienes personales -excluida la vivienda-, mientras que como empresa SL tu responsabilidad termina con los bienes de la empresa y el capital de constitución.

Para saber si conviene o no hay que evaluar los pros y las contras, y en la lista de contras figura por ejemplo que si deben disolver la sociedad, previamente deben llevar adelante balances finales además de tener que pagar otra vez el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y están los trámites. Por lo que, para los autónomos los trámites no son tantos ni tan complicados ni tan costosos.

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