Hacer un buen uso del trastero

El trastero es un adicional que se agrega cada vez más a las viviendas y con el que suele surgir gran cantidad de problemas con respecto a su uso. Muchas veces es por el desconocimiento de las prohibiciones que existen.

Hay muchas personas que destinan el uso del trastero a otras actividades que no son para las que realmente se ha creado. Veamos cual es su uso real y las restricciones con las que os podréis encontrar.

Lo que deberéis saber del trastero

El uso inadecuado de un trastero puede conllevar que tengáis más de un problema con los vecinos.

La función de un trastero es la de guardar cosas. Es decir, que si tenemos un trastero no se podrá usar para, por ejemplo, poner un arcón dentro y aprovecharnos, por tanto, del consumo de electricidad que paga la comunidad entera.

Si cometemos una infracción así, el Presidente y la Junta de propietarios, tal y como establece en su artículo 7 la Ley de Propiedad Horizontal, pueden denunciarnos y el juez podría inculparnos por un delito de desobediencia, hacernos pagar a la comunidad por daños y prejuicios o, incluso, quitarnos el trastero temporalmente.

Tampoco se puede convertir en una vivienda y alquilarla como tal. Entre otras cuestiones, porque no tiene célula de habitabilidad. Por tanto, no es habitable.

Y es que hay que tener en cuenta ciertas normativas. Las limitaciones del uso del trastero deberán estar registradas en los Estatutos de la Comunidad de Propietarios pero no debemos olvidar, además, la Ley de Propiedad Horizontal o el Plan General de Ordenación Urbana de nuestra zona de residencia, por lo que las condiciones pueden variar de un lugar a otro.

Pero para asegurarnos de su uso correcto, basta también con mirar el contrato con el que adquirimos el trastero.

Sin embargo, hay casos, muy pocos y especialmente en construcciones antiguas, en los que la vivienda actual antiguamente eran trasteros.

Convertir un trastero en vivienda

Esta reconversión de trastero a vivienda tiene que ver con las normativas de las que hablábamos antes. Además, eran trasteros no como tal y como los conocemos hoy, de unos 7 m2, sino de dimensiones mayores.

Estos trasteros, para reconvertirlos en piso, cumplen una serie de requisitos que la mayor parte de los trasteros actuales no cumplen simplemente por el hecho de encontrarse bajo tierra, es decir, no cumplen con las condiciones de habitabilidad exigidas.

Pero para los afortunados que tengan los trasteros en el ático del edificio, aún hay esperanza, aunque no es nada fácil.

Para empezar, los vecinos tienen que dar permiso para la realización de la obra, sin perjudicar a la estética y a la seguridad del edificio. También habrá que hacer el cambio oportuno en el Registro de la Propiedad.

También tendréis que conseguir una cédula de habitabilidad. Para ello necesitaréis contratar a un arquitecto que estudie el habitáculo para ver si cumple las condiciones mínimas y os redacte un informe con las conclusiones. Tendréis que entregarlo en la delegación de urbanismo del ayuntamiento.

Esto supondrá que la futura vivienda tendrá una buena ventilación e iluminación natural (imposible en trasteros subterráneos), suministros mínimos de agua, luz y gas, etc.

Si la administración denegase el permiso, se podría acudir, en segunda estancia, a un juez. Pero es muy complicado que este de el visto bueno si anteriormente no nos lo han dado.

Fuente: www.hogar.mapfre.es

No hay comentarios

Agregar comentario

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Powered by WishList Member - Membership Software